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Si muero lejos de ti: Desaparecidos

Andrés Ascensión González hoy tiene 39 años. A pesar del tiempo que lleva desaparecido su familia nunca habla en pasado cuando se refieren a él

"Un día una reportera le preguntó a mi mamá: ¿Usted como madre, en su interior, qué siente señora? ¿Siente que está vivo? Y mi mamá le respondió sin titubear: Sí, yo estoy segura de que aún vive. La reportera le dijo: Si usted está segura, entonces lo está".

Maribel cuenta esta anécdota con emoción, con luz en los ojos. Esta frase, la certeza de su madre, es lo que anima a toda la familia a seguir adelante, a no caer. "Hoy exactamente se cumplen un año y tres meses de que lo secuestraron. Ha sido un infierno".

Andrés Ascensión González hoy tiene 39 años, asegura su hermana. A pesar del tiempo que lleva desaparecido ni ella ni el resto de la familia hablan en pasado cuando se refieren a él. Cada vez que lo mencionan, es como si estuviera en la habitación de al lado. Me cuentan lo que le gusta, cómo es su relación con su hijo, las lecturas que acostumbra a comentar con su familia, sus proyectos para los próximos años. Nunca se menciona un verbo en pretérito, aunque ninguno se atreve a mencionar uno en futuro.

Eso pasa cuando una persona desaparece. Con ella desaparecen también las certezas, las posibilidades de proyectar en el tiempo, la tranquilidad. El teléfono de Maribel a veces suena por las mañanas: responde y del otro lado sólo hay silencio, no se oye una voz, pero no cortan la llamada. Ella está segura de que es su hermano, que no puede hablar pero sí la escucha. Así que se pone a decirle cuánto lo quieren, le cuenta que están haciendo todo lo posible por encontrarlo, que pronto va a estar con ellos.

Las fechas especiales van dándoles una idea del paso del tiempo. Lo más difícil, asegura, fueron la primera Navidad sin él y su primer cumpleaños. Lo que aún no pueden hacer es decirle al hijo de Andrés, de 10 años de edad, lo que pasó con su papá. Maribel no puede hablar por el llanto que le atraviesa la garganta cuando me cuenta que el niño quería una cartera y sus tías se la dieron; entonces pidió a una de sus primitas que le ayudara a imprimir una foto de su papá y entre los dos niños lo consiguieron. La foto hoy viaja doblada en la cartera que el hijo de Andrés lleva consigo en el pantalón.

Tanto Maribel como Belén, otra de las hermanas, se turnan para viajar a México a acompañar a su madre, quien está en Puebla. De ahí salió Andrés acompañado de su amigo Braulio Hernández, quien conducía la camioneta en la que viajaban. Venían de regreso a Estados Unidos después de haber visitado a la madre del primero cuando en algún punto de la carretera entre Nuevo León y Tamaulipas los detuvo un retén militar. Uno de los militares les pidió que se identificaran, que les dijeran cuánto dinero llevaban. Andrés le enseñó sus documentos y le dijo que sólo llevaba 200 pesos, que le quitaron. Cuando el militar le dijo que también le entregara sus documentos, se negó. Siguieron su camino, Andrés le marcó por el teléfono a su madre y le contó lo que había ocurrido. Lo último que ella escuchó fue: "Dale, Braulio, dale", pidiéndole a su compañero que acelerara. De ahí, no se supo más.

Maribel cuenta con desesperación el vía crucis de su madre. Habló con el gobernador de Puebla, con la Procuraduría General de la República, y con la de Tamaulipas. Puso denuncias en Monterrey, Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros. En este último sitio autoridades de la procuraduría, una de las instancias a cargo de preservar la seguridad, le dijeron que se regresara a Puebla "porque era peligroso estar ahí". En una de las oficinas de gobierno que visitó, mientras relataba la historia de la desaparición, una secretaria la interrumpió y le dijo que dejara de llorar porque no se le entendía nada. En ningún lado ha obtenido una respuesta.

Belén cuenta que apoyadas por personas que se dedican a hacer investigación con teléfonos celulares han rastreado el uso del que llevaba su hermano y que ha seguido funcionando. Pudieron obtener el registro y la ubicación de las llamadas realizadas desde y hacia ese teléfono en los días posteriores a la desaparición. Saben que las llamadas han salido desde un rancho ubicado en una zona despoblada de Tamaulipas, tienen la localización aproximada. Saben exactamente a qué teléfono se hacen las llamadas, el nombre y dirección del propietario. Han entregado esa información a las autoridades, han pedido que se revisen esas propiedades. La respuesta es que no es posible sin una orden judicial porque sería allanamiento de morada. La orden judicial no ha sido emitida, porque la investigación sigue en curso. Ya pasaron quince meses.

En su andar por oficinas y organizaciones, la madre de Andrés se encontró con otras madres que se sumaron al grupo encabezado por el activista Javier Sicilia. Ahí la familia ha encontrado el dolor compartido que no consuela, pero que conforta. Ahí se han enterado de que su historia no es la única. Que doña Gloria perdió a su esposo y a sus hijos que trabajaban en la policía. Que doña Irma sobrevivió a un ataque en su casa y tiene a su hijo desaparecido. Que al hijo del doctor Cantú lo acribillaron las fuerzas especiales en Monterrey. Que en el sexenio de Felipe Calderón han desaparecido 20 mil personas y que nadie se hace responsable por ello.

"¿Cómo pueden desaparecer 20 mil personas nada más así, sin que nadie sepa nada?", cuestiona con desesperación Maribel, haciendo una mueca que es mezcla de rabia e impotencia, haciéndose eco de la afirmación de su madre, quien asegura que las autoridades son cómplices de las desapariciones porque son omisas.

Maribel y Belén me muestran la foto Andrés. Me piden que la haga circular, que tal vez alguien vio algo, sabe algo.... Porque ellas están seguras de que Andrés está vivo; porque si su madre está segura, ellas también lo tienen que estar. "No me da miedo que sepan que lo buscamos, no me da miedo ir a hablarle a un gobernador o a un procurador, no me da miedo ir a México a buscar en cada camino. Lo único que me da miedo es que mi hermano esté muerto y que nunca lo podamos saber".

SIGUE Eileen Truax en Twitter: www.twitter.com/@EileenTruax

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